Su primer nombre (solo el nombre, no el apellido), su colegio y su curso (para ordenar bien su material y, más adelante, mejorar las clases con el material de su curso), lo que le gusta y lo que lo aburre, y su avance: qué se sabe solo y qué todavía no —qué palabras lee sin ayuda en alemán, qué ejercicios resuelve sin andamio en matemática— y cuántos días seguidos ha entrado. Si tú anotas las fechas de sus pruebas y la nota que saca en el colegio, esas también, junto con en qué se equivocó, para poder enseñarle distinto.
Y el material que tú subes. Si es una guía de alemán: las palabras y su traducción, más las oraciones de su texto. Si es una de matemática: el enunciado de cada ejercicio tal como está escrito en la hoja, con la cuenta que pide y su resultado. Las fotos no se guardan — se leen una vez para sacar de ahí el material y se descartan. Esto se respalda desde el 27 de julio de 2026: antes vivía solo en la tablet, y cuando el navegador borraba sus datos —lo hacen solos cada cierto tiempo— tu hijo perdía toda su materia y todo lo que había aprendido. Ahora vuelve solo cuando ingresas tu código.
Su edad, su apellido, tu dirección, tu teléfono, fotos de él. Nada de eso. Y si la guía que subes trae su nombre escrito, puedes taparlo antes de la foto — funciona igual.
En esta tablet, y con un respaldo en la nube (Cloudflare) para que si se pierde la tablet, no pierda su avance ni su material.
El respaldo se guarda bajo un identificador corto formado por tu código y un número calculado a partir del primer nombre de tu hijo. No es su nombre escrito, pero tampoco pretende esconderlo: su primer nombre ya está guardado dentro del respaldo, como dice la tabla de aquí abajo.
Hay una página aparte donde tú puedes crear una cuenta para que el código de acceso de tu hijo quede a tu nombre y no dependa de una sola tablet. Es opcional: sin cuenta, Mitch funciona igual con el código. Y el niño nunca hace login: la cuenta es tuya, no suya.
Si la creas te pedimos tu correo y una contraseña, y nada más — ni nombre, ni teléfono, ni tarjeta. Quedan en Cloudflare (EE.UU.), en el mismo lugar que el respaldo, y ni Claude ni ElevenLabs los reciben. La contraseña no se guarda: se guarda un resultado de PBKDF2-SHA256 con 100.000 vueltas y una sal propia, del que no se puede volver al original, y nunca queda escrita en un registro, ni siquiera cuando la tecleas mal. La sesión dura 90 días y puedes cerrarla cuando quieras.
Puedes borrar tu cuenta en esa misma página (te pide la contraseña otra vez): se borran tu correo, tu contraseña y todas tus sesiones. El avance de tu hijo no se borra con eso, porque no cuelga de tu correo sino de su código; para borrar sus datos está el botón del Reporte del Papá.
Tú. Y yo, Cristóbal, que hice esta app: mientras dure esta prueba miro cuánto la usa cada niño y cuánto avanza, para saber si de verdad sirve. Nadie más los mira. Las cinco empresas de la tabla de aquí abajo reciben sólo lo que ahí dice, y sólo para hacer su parte: no son gente mirando a tu hijo.
Mientras tu hijo use Mitch, y hasta 18 meses después de la última vez que entre. Después se borra solo.
Y si cancelas la suscripción —o si el cobro no entra y se cierra el acceso— ese plazo se acorta: lo que Mitch aprendió de tu hijo queda guardado 30 días y después se borra. Te decimos la fecha exacta cuando pasa, en tu cuenta y por correo. Si vuelves antes de esa fecha, tu hijo sigue exactamente donde iba, con el mismo código. Si vuelves después, Mitch empieza a conocerlo de nuevo.
Hay un botón en el Reporte del Papá que borra todo de una, o me escribes a cristobal.schmitz@gmail.com y lo hago yo.
| Quién | Para qué | Qué le llega |
|---|---|---|
| Cloudflare (EE.UU.) | Aloja la app y guarda el respaldo del avance, del material y los audios con que habla Mitch | El primer nombre, el colegio y curso, los gustos, el avance, las notas del colegio que tú anotes y el material de las guías —las palabras en alemán, los enunciados de los ejercicios en matemática— sin las fotos. Y tu correo, sólo si te creas la cuenta de apoderado |
| Resend (EE.UU.) | Te manda los correos: el de tu código, el aviso si un cobro no entra, el de la baja y los recordatorios de uso | Tu correo y el texto del mensaje. Nada de tu hijo: los correos no llevan su nombre, ni su avance, ni sus notas — cuando hay algo que mostrarte, te mandan a mirarlo dentro de Mitch |
| Anthropic — Claude (EE.UU.) | Lee la guía del colegio que tú subes y arma la clase | La foto o el texto de la guía y su curso —en las tres asignaturas— para leer los ejercicios en su nivel. En las mini-clases de alemán, además su primer nombre y sus gustos. Nunca su colegio |
| Meta (EE.UU.) | Saber si un anuncio funcionó. Sólo en la página de venta, y nunca dentro de la app de tu hijo | Que visitaste la página de precios y, si compras, el plan, el monto, tu correo en clave (una huella que no se puede volver a leer), tu IP y tu navegador. Nada de tu hijo: ni su nombre, ni su curso, ni su colegio, ni sus notas, ni la asignatura que elegiste, ni su código |
| ElevenLabs (EE.UU.) | Le da voz a Mitch | El texto de las frases que Mitch dice en voz alta: las palabras y oraciones del material, y las frases en español de la clase — el saludo y la despedida llevan su primer nombre. Nunca su colegio |
La voz de tu hijo no se graba nunca. Mitch le habla; no lo escucha. No existe ni un audio de él en la tablet, ni en la nube, ni en manos de nadie — no hay nada en la app que grabe sonido. Del micrófono: ninguna pantalla de su clase se lo pide. Queda publicada una página antigua de un juego, fuera del camino de la clase, en la que unas barritas se mueven mientras el niño habla: si alguna vez llegara a ella, el navegador te pediría permiso, puedes decir que no y el juego funciona igual — y aunque digas que sí, ese sonido sólo mueve las barritas en la pantalla y no sale del aparato.
El colegio de tu hijo no sale de Cloudflare: ni Claude ni ElevenLabs lo reciben nunca. El curso sí, y sólo para una cosa: cuando subes una guía —de alemán, de matemática o de inglés— viaja con ella, para que los ejercicios se lean en el nivel que le toca. No va con su nombre ni con su colegio al lado. Ninguno recibe el apellido de tu hijo, su edad ni tu teléfono — porque nosotros tampoco los pedimos. Tu correo te lo pedimos sólo si tú decides crearte la cuenta de apoderado (ver más arriba): queda en Cloudflare y tampoco lo reciben Claude ni ElevenLabs. Nadie vende estos datos. Y salvo Meta —sólo en la página de venta y sólo con lo que dice su fila— ninguno los usa para publicidad. Nada de tu hijo entra ahí nunca.
En la página de venta —esa donde decides si comprar, y sólo ahí— uso el contador de Meta. Sirve para una cosa: saber qué anuncio trajo a una familia, para no gastar plata en los que no sirven. Te lo aviso en la misma página, no te lo pregunto, y prefiero decírtelo derecho a esconderlo detrás de un botón que igual nadie lee.
Meta se entera de que pasaste por la página de venta y, si compras, del plan y el monto, más tu correo convertido en una clave que no se puede volver a leer (sirve para juntar tu compra con el anuncio, no para saber quién eres), tu dirección IP y qué navegador usas. Esas dos últimas las manda mi servidor junto con la venta, y son las que Meta usa para reconocer que la persona que compró es la misma que vio el anuncio.
Y esto es lo que de verdad importa: ese contador no entra a la app de tu hijo. No está en su clase, ni en su tablero, ni en el reporte que te muestro a ti, ni en la pantalla donde queda su código. Meta no recibe su nombre, su curso, su colegio, sus notas, en qué se equivoca, ni siquiera qué asignatura contrataste. No es una promesa: hay una alarma automática en el proyecto que se pone roja si ese contador aparece en cualquier página que no sea la de precios.
Si no quieres que esto pase, escríbeme a hola@mitchtutor.com y borro lo que esté asociado a ti. Y si prefieres no depender de mí: cualquier bloqueador de rastreadores, o el bloqueo de cookies de terceros que ya trae tu navegador, lo deja fuera — la página funciona igual y puedes comprar igual.